El líder de la organización criminal Tren de Aragua, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “El Niño Guerrero”, murió tras un operativo militar encabezado por Estados Unidos en territorio venezolano, confirmó el propio gobierno estadounidense junto con autoridades de Venezuela este viernes 12 de junio de 2026.
El anuncio fue realizado el por el presidente Donald Trump, quien aseguró que el Comando Sur de Estados Unidos ejecutó un “ataque rápido y letal” para eliminar al cabecilla de una de las bandas más peligrosas de América Latina.
De acuerdo con la información oficial, la acción se llevó a cabo en el estado venezolano de Bolívar, en el sur del país, como parte de una operación combinada entre fuerzas estadounidenses y venezolanas.
El gobierno de Venezuela confirmó que durante el operativo se registraron enfrentamientos con estructuras criminales, en los que resultó “neutralizado” Guerrero Flores, por su parte, el presidente Trump afirmó que la operación fue ordenada directamente por su administración como parte de la estrategia contra organizaciones criminales transnacionales.
¿Quién era “El Niño Guerrero”?
Héctor Guerrero Flores era identificado como el máximo líder del Tren de Aragua, una organización criminal originada en Venezuela que logró expandirse a distintos países de América Latina.
El Tren de Aragua surgió en cárceles venezolanas y, bajo el liderazgo de Guerrero, pasó de ser una banda local a una red criminal con presencia en múltiples países de América Latina e incluso en Estados Unidos. Entre los delitos atribuidos a esta organización destacan:
- Secuestro
- Extorsión
- Tráfico de personas
- Narcotráfico
- Homicidios
Durante los últimos años, la organización fue señalada por autoridades internacionales como una de las principales amenazas en materia de seguridad, especialmente por su expansión transnacional y diversificación de actividades ilícitas.
El grupo fue catalogado por Estados Unidos como organización terrorista extranjera en 2025, lo que incrementó las acciones en su contra, el gobierno estadounidense ofrecía una recompensa de hasta 5 millones de dólares por información que permitiera la captura del líder criminal.
Funcionarios del Pentágono señalaron que este hecho envía un mensaje a América Latina sobre la postura de Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado, asegurando que no habrá refugio para este tipo de organizaciones.