CM Punk regresó de forma sorpresiva para coronarse como el nuevo Campeón Indiscutido de la WWE tras derrotar a Sami Zayn, durante la más reciente emisión de WWE Monday Night Raw este lunes 7 de julio, ante un Allstate Arena en Chicago completamente abarrotado.
El “Best in the World”, quien se había mantenido alejado de los cuadriláteros desde su brutal combate en WrestleMania 42 frente a Roman Reigns, reapareció en su tierra natal para protagonizar un giro dramático en el evento estelar de la noche, aprovechando una crisis médica de última hora en el róster principal.
Originalmente, la mesa directiva de la WWE había programado una de las revanchas más esperadas del año, ya que el flamante monarca, Sami Zayn, estaba listo para realizar su primera defensa titular ante “The American Nightmare” Cody Rhodes, quien buscaba recuperar la presea dorada que había perdido apenas nueve días antes en Night of Champions.
Sin embargo, mientras Rhodes concedía una entrevista en la zona de camerinos, el “General del Ring” Gunther lo emboscó brutalmente por la espalda, destrozándolo sobre una mesa de transmisión y remató su obra azotando su cabeza contra la puerta de un automóvil de producción.
Debido a la gravedad del impacto, el equipo médico de la WWE, le dijo a Adam Pearce, Gerente General de RAW, que Cody no estaba en condiciones de competir, dejando el evento estelar de la noche sin un retador oficial.
Ante la emergencia en vivo, el Gerente General de SmackDown, Nick Aldis, se presentó en la oficina de Adam Pearce para ofrecer una solución de impacto inmediato: CM Punk.
Cuando llegó el momento de disputar el evento principal, la megafonía del Allstate Arena hizo sonar los primeros acordes de “Cult of Personality” de Living Colour y la arena entera se vino abajo en una ovación ensordecedora cuando CM Punk cruzó las compuertas del garaje del recinto en un estado físico impecable, portando su tradicional indumentaria de combate y listo para reclamar el trono de la compañía.
A pesar de la sorpresa, Sami Zayn controló gran parte de la mitad del combate castigando la zona lumbar de Punk e incluso estuvo a milésimas de retener la corona tras aplicarle a Punk su propio movimiento final, el GTS, pero el originario de Chicago logró romper la cuenta del réferi en el último instante estirando su bota hacia las cuerdas.
En los momentos cumbre de la batalla, cuando Zayn se disponía a conectar su famosa patada para liquidar el encuentro, Punk esquivó el impacto en la esquina. Con un movimiento veloz, el de Chicago le recetó a Zayn una dosis de su propia medicina conectándole una feroz Helluva Kick.
Inmediatamente después del impacto, Punk cargó el cuerpo del campeón sobre sus hombros y ejecutó un definitivo Go-To-Sleep (GTS) en el centro del encordado. El réferi hizo sonar la lona tres veces y la campana oficializó el histórico cambio de manos del título máximo.
Con este monumental triunfo, CM Punk consiguió su séptimo reinado mundial, terminando de manera abrupta con el efímero reinado de tan solo 9 días de Sami Zayn.