Estados Unidos endurece aranceles de los productos importados en el T-MEC

Estados Unidos abrió un nuevo frente comercial con México y Canadá luego de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) propusiera la imposición de aranceles mínimos de 10% a productos importados desde ambos países cuando existan indicios de que fueron elaborados mediante trabajo forzoso o bajo condiciones laborales que incumplan estándares internacionales.

Aunque la propuesta aún no es definitiva, forma parte de una investigación impulsada por autoridades estadounidenses sobre mecanismos para fortalecer el combate al trabajo forzoso en las cadenas de suministro de América del Norte.

La medida se encuentra actualmente en etapa de consulta pública y forma parte de una estrategia más amplia del gobierno estadounidense para endurecer la vigilancia sobre el origen de los productos que ingresan a su mercado.

La USTR señaló que el objetivo es evitar que mercancías producidas mediante explotación laboral o prácticas consideradas coercitivas puedan competir en condiciones desleales dentro de Estados Unidos.

De acuerdo con el planteamiento, las mercancías identificadas como resultado de trabajo forzoso podrían enfrentar un arancel adicional de al menos 10%, independientemente de los beneficios arancelarios que actualmente contempla el T-MEC.

La propuesta también contempla mecanismos para reforzar auditorías, supervisiones y procesos de verificación sobre las cadenas de suministro que participan en el comercio regional.

México exporta anualmente cientos de miles de millones de dólares en productos manufacturados, agroindustriales y tecnológicos hacia el mercado estadounidense. Por ello, cualquier modificación en las reglas comerciales podría generar costos adicionales para empresas que dependen del intercambio bilateral.

Desde la entrada en vigor del T-MEC en 2020, los temas laborales han adquirido un peso cada vez mayor dentro de la relación comercial entre los tres países y durante los últimos años, México ha enfrentado diversos procesos de revisión laboral impulsados por Estados Unidos, principalmente en sectores manufactureros y de exportación.

Mientras avanza el proceso de evaluación en Washington, autoridades mexicanas y representantes empresariales analizan los posibles efectos de una medida que podría influir en el futuro de las cadenas productivas de América del Norte y en la dinámica comercial del T-MEC.

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