Pelota de hule de más de 3 mil 600 años es exhibida en Teotihuacán

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inauguró en la Zona Arqueológica de Teotihuacan una exhibición que presenta una pelota de hule con más de 3 mil 600 años de antigüedad, considerada una de las evidencias más antiguas relacionadas con el juego de pelota en Mesoamérica.

La pieza, descubierta durante excavaciones en el sitio arqueológico de El Manatí, un importante santuario ceremonial asociado con la cultura olmeca en el estado de Veracruz, es conocido por haber conservado materiales orgánicos extraordinariamente bien gracias a las condiciones húmedas del terreno.

Los especialistas estiman que fue elaborada entre los años 1700 y 1600 antes de nuestra era, varios siglos antes del surgimiento de grandes ciudades como Teotihuacan o Monte Albán y constituye un hallazgo excepcional debido a su estado de conservación y a la información que aporta sobre las prácticas rituales y culturales de las sociedades prehispánicas.

El hallazgo refuerza la teoría de que el uso ceremonial del hule y la práctica del juego de pelota tienen raíces mucho más antiguas de lo que se pensaba, vinculándose con las primeras culturas que habitaron la región del Golfo de México.

Durante las investigaciones arqueológicas se recuperaron diversos objetos rituales, entre ellos figuras de madera, hachas ceremoniales y varias pelotas de hule. Sin embargo, la que ahora se exhibe destaca por su antigüedad y excelente estado de preservación.

Especialistas del INAH explicaron que el objeto fue elaborado mediante técnicas que aprovechaban el látex extraído del árbol del hule, mezclado con otras sustancias vegetales para aumentar su resistencia y elasticidad.

Para las culturas mesoamericanas, el juego de pelota representaba mucho más que una actividad recreativa, ya que diversas investigaciones han demostrado que estaba profundamente ligado a conceptos religiosos, políticos y cosmológicos.

Las canchas encontradas en distintos sitios arqueológicos muestran que este juego formó parte de ceremonias relacionadas con la fertilidad, los ciclos agrícolas, el movimiento de los astros y la relación entre el mundo de los vivos y el inframundo.

La exhibición permite comprender cómo un objeto aparentemente sencillo podía tener un enorme significado simbólico dentro de las sociedades antiguas. Además de exhibir la pieza original bajo estrictas medidas de conservación, el INAH incorporó elementos interactivos para acercar el hallazgo al público.

Entre las principales atracciones se encuentran réplicas tridimensionales que los visitantes pueden tocar y manipular para conocer el tamaño, peso y características físicas de la pelota original sin poner en riesgo su preservación.

La iniciativa busca fomentar el conocimiento del patrimonio arqueológico nacional mediante experiencias más accesibles e inmersivas, especialmente para estudiantes y jóvenes interesados en la historia prehispánica.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio