Péter Magyar asume el poder en Hungría y promete cambiar el sistema político

 Hungría inició una nueva etapa política con la llegada de Péter Magyar al cargo de primer ministro, tras una victoria contundente de su partido Tisza en las elecciones parlamentarias celebradas el 12 de abril de 2026. La investidura, realizada el 9 de mayo, puso fin a 16 años de gobierno de Viktor Orbán y abrió un proceso que el nuevo mandatario ha definido como un “cambio de sistema”, no solo de gobierno.

Magyar, de 45 años, asumió el cargo con una mayoría constitucional de dos tercios en el Parlamento húngaro, una de las más amplias desde el retorno de la democracia en el país. Este respaldo legislativo le da margen para impulsar reformas profundas, incluidas modificaciones a leyes orgánicas y a la Constitución, con el objetivo de desmontar el modelo político instaurado durante la era Orbán.

En su primer discurso ante la Asamblea Nacional, el nuevo primer ministro afirmó que el mandato ciudadano va más allá de un simple relevo electoral. Sostuvo que la sociedad húngara expresó en las urnas su deseo de “empezar de nuevo”, tras años de concentración de poder, debilitamiento institucional y tensiones con socios europeos.

Magyar subrayó que su proyecto busca restaurar el Estado de derecho, fortalecer la independencia judicial y garantizar un funcionamiento democrático pleno del país. También llamó a los funcionarios y figuras clave del antiguo régimen a dar un paso al costado, señalando que la transición debe implicar responsabilidades políticas claras.

Fin de la era Orbán

Viktor Orbán, quien gobernó desde 2010, fue una figura central del llamado modelo “iliberal” húngaro, caracterizado por reformas constitucionales, control creciente sobre medios de comunicación y constantes choques con la Unión Europea por temas de democracia, derechos y corrupción.

Durante años, Bruselas mantuvo congelados miles de millones de euros en fondos europeos destinados a Hungría, al considerar que el gobierno anterior no cumplía con los estándares del Estado de derecho. Este contexto fue uno de los principales ejes de campaña de Magyar.

Uno de los primeros gestos simbólicos del nuevo gobierno fue la reinstalación de la bandera de la Unión Europea en el Parlamento, retirada años atrás. Magyar ha reiterado que su administración buscará recomponer la relación con Bruselas, desbloquear los fondos comunitarios y reposicionar a Hungría como un socio confiable dentro del bloque europeo.

El primer ministro adelantó que su política exterior tendrá un enfoque claramente proeuropeo, aunque aclaró que defenderá los intereses nacionales en temas económicos y energéticos, especialmente en un contexto internacional marcado por la inestabilidad y el encarecimiento de los suministros.

Magyar reconoció que el ajuste no será inmediato y pidió paciencia a la población, al tiempo que aseguró que su prioridad será mejorar las condiciones de vida, fortalecer los servicios públicos, combatir la corrupción y garantizar que los recursos del Estado beneficien a la mayoría y no a una élite política o económica.

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