Un reciente informe respaldado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que, de mantenerse el acelerado desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA), el consumo de agua y energía asociado a los centros de datos podría duplicarse antes de 2030, generando nuevos desafíos ambientales a escala global.
La advertencia fue presentada en el marco del Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2026, donde especialistas analizaron cómo la expansión de tecnologías digitales, plataformas de nube e inteligencia artificial está aumentando de manera significativa la demanda de electricidad y agua para el funcionamiento de servidores, sistemas de enfriamiento y procesamiento de datos.
El crecimiento de herramientas basadas en IA generativa, utilizadas cada vez más en sectores como educación, salud, industria, finanzas y entretenimiento, ha impulsado la construcción de enormes centros de datos en distintas regiones del mundo, incrementando la presión sobre infraestructuras energéticas e hídricas.
De acuerdo con estimaciones difundidas por organismos de Naciones Unidas, los centros de datos consumieron durante 2025 volúmenes de agua equivalentes a millones de piscinas olímpicas, una cifra que podría incrementarse considerablemente durante los próximos años.
El agua es utilizada principalmente para enfriar servidores que operan de manera continua procesando enormes cantidades de información y conforme aumenta el uso de aplicaciones de inteligencia artificial, también crece la necesidad de instalaciones más grandes y potentes, capaces de soportar una demanda cada vez mayor.
Además del consumo hídrico, la ONU alertó sobre el incremento en la demanda energética. Los centros de datos ya representan una proporción relevante del consumo eléctrico mundial y podrían convertirse en uno de los sectores con mayor crecimiento durante la próxima década.
Las proyecciones indican que para 2030 el uso combinado de energía de estas instalaciones podría duplicarse respecto a los niveles actuales, impulsado principalmente por sistemas de inteligencia artificial que requieren enormes capacidades de procesamiento.
Especialistas señalan que entrenar modelos avanzados de IA puede demandar cantidades de energía comparables al consumo anual de pequeñas ciudades, dependiendo de su complejidad y tamaño.
Aunque muchas empresas tecnológicas han comenzado a invertir en energías renovables para reducir su huella ambiental, los organismos internacionales consideran que el ritmo de expansión de la industria digital plantea retos importantes para alcanzar los objetivos climáticos globales.
Ante este panorama, Naciones Unidas llamó a gobiernos, empresas y desarrolladores tecnológicos a impulsar una “transformación digital sostenible”, que contemple el uso eficiente de recursos naturales y la adopción de tecnologías más limpias.